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miércoles, 27 de abril de 2011

Japón, la travesía de un periodista

Fernando del Rincón no se levantó, lo levantaron a las cuatro de la mañana. Benjamín Fernández, de CNN en Español, lo llamaba y le informaba que salía en dos horas a Japón, un terremoto de 8.9 en la escala de Richter se había registrado en la isla asiática y Fernando era el responsable de representar a CNN (cadena de televisión en la que trabaja) e informar todo lo que ocurriera a partir de ese instante.

Tomó su BackPack (bolso) y viajó de Atlanta a Portland y de ahí tomaría el último vuelo con destino a Japón. Casi no durmió, su mente recreaba los escenarios a los que debía presentarse. La idea de llegar a un lugar donde un tsunami había arrasado a ciudades enteras le tenía incomodo, inquieto, ansioso.

El primer problema que presentó Rincón al llegar al aeropuerto de Narita en Tokyo (Japón), fue la “Red idiomática”. Evidentemente no entendía nada del idioma japonés y mucho menos los símbolos y letras que se exhibían en los letreros del aeropuerto. Necesitaba trasladares a Büro en Tokyo, y las autoridades del lugar le informaban, por medio de señas y breves palabras que no podían moverse a causa del terremoto. Pronto, un joven japonés, que venía de Nueva York se acercó a él y le dijo que podía llevarlo a Büro ya que iba hacía ese lugar.

En el subterráneo el metro que los llevaba se detuvo por un momento. La bocina del conductor informaba que habían recibido una señal de movimiento telúrico a unos pocos metros de distancia y debían aguardar por unos minutos. En unos pocos instantes, el metro recobró movimiento y la prevención solo se limitó a eso.

Durante la primera transmisión de Fernando a CNN, vía Skype, mientras informaba sobre lo que acontecía en la Planta Nuclear de Fukushima, presenció una fuerte replica de unos 6.2 grados en la escala de Richter. Su cuerpo se erizaba y trataba de mantener la calma, de no alarmarse. De contener el pánico mientras temrinaba de dar la declaración. Ya fuera del aire se tranquiliza y trata de permanecer sereno.

Junto a Diego Laje (Productor de Campo) y Steve Coppin (Camarógrafo), se trasladaron a la Planta Nuclear de Fukushima. Hubo problemas para obtener el acceso ya que estaba prohibida la utilización de la carretea para los civiles. Por fin tuvieron paso y prepararon la primera transmisión en vivo desde “el lugar de los hechos”. Estaba a punto de amanecer y Fernando estaba iluminado por las luces del carro que los trasladaba. Terminado el boletín y con el sol reflejando una imagen clara de lo que estaba a su alrededor, lograron respirar y sentir los montones de cadáveres que se hallaban ocultos debajo de los escombros. Sus ojos no veían cuerpos, el agua los había ocultado, sin embargo, el escenario era catastrófico.

Se les unieron a la travesía los japoneses Yoshida Sam (Conductor) y Masajiro (Traductor). Pronto se encontraban en Minami Sanriku, el área más afectada por el terremoto. La zona se encontraba cubierta de nieve. Un gran frío sometía toda la región. Se divisaba también el terreno extenso conformado por astillas y escombros. La inquietud creció y las posibilidades de retirarse incrementaron al sentir el vació y el silencio que les rodeaba. Lo que tenía apariencia de un basurero, en realidad era el resultado de una catástrofe que había acabado con las casas y gentes que habitaban ahí. A pesar de eso mantuvieron la calma para seguir transmitiendo las noticias.

Al rato, se toparon con un contingente militar del ejército japonés. Un Mayor se le acercó y le dijo al periodista, “Usted habla español, ¿verdad?”, después del impacto que le causó oír estas palabras, dijo “Sí, claro. ¿Y usted, donde lo aprendió?”, “En Guatemala, yo estuve basado allá”. Del Rincón le pidió una entrevista al militar, “Debo consultar con los superiores”, respondió. Luego, con algo de curiosidad, este último le hace una interrogante “¿Cómo están viendo esto en América?”, “Pues no muy bien porque las fuentes oficiales no hablan mucho. Pero podría verse mejor si ustedes hablaran”. Se fue y en cinco minutos regresó concediéndoles la entrevista. El Mayor explicó que la más grande consecuencia de estos desastres naturales era que los cuerpos quedan debajo de la tierra, con las maquinas se hacía difícil sacarlos y que ,además, el agua los arrastran y los llevan al mar.

Sin poder aguantar más la situación que los envolvía en una angustia y pesar crónico, decidieron regresar. Pablo Herrera, corresponsal de CNN llegó dos días después de que el primer equipo (el de Fernando del Rincón) se retirara; por lo tanto la cobertura del catastrófico evento no se vio afectada.

Una vez en el aeropuerto de Akita, Diego, Steve y Fernando se despedían de su equipo local, Yoshida y Masajiro. Yoshida le preguntó a Fernando si había cumplido bien su trabajo, y este le contestó “Un 200%”. Los ojos del Sensei (Como le llamaba Fernando) no se contuvieron y comenzaron a derramar lágrimas. Fernando al fin se dio cuenta del sentido del honor que los asiáticos tienen; estaba honrando su trabajo.

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