Datos personales

Mi foto
Valera, Trujillo, Venezuela
Bienvenidos. Mi interés es compartir lo que hago a través de este medio; ya sean comentarios cinematográficos, artículos de opinión, crónicas y afines. Agradecería sus opiniones y sugerencias. Gracias

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Preludio y El fugitivo de José Ramos Sucre

Preludio

Yo quisiera estar entre vacías tinieblas, porque el mundo lastima cruelmente mis sentidos y la vida me aflige, impertinente amada que me cuenta amarguras.

Entonces me habrán abandonado los recuerdos: ahora huyen y vuelven con el ritmo de infatigables olas y son lobos aullantes en la noche que cubre el desierto de nieve.

El movimiento, signo molesto de la realidad, respeta mi fantástico asilo; mas yo lo habré escalado del brazo con la muerte. Ella es una blanca Beatriz, y, de pies sobre el creciente de la luna, visitará la mar de mis dolores. Bajo su hechizo reposaré eternamente y no lamentaré más la ofendida belleza ni el imposible amor.

El Fugitivo

Huía ansiosamente, con pies doloridos, por el descampado. La nevisca mojaba el suelo negro.

Esperaba salvarme en el bosque de los abedules, incurvados por la borrasca.

Pude esconderme en el antro causado por el desarraigo de un árbol. Compuse las raíces manifiestas para defenderme del oso pardo, y despedí los murciélagos a gritos y palmadas.

Estaba atolondrado por el golpe recibido en la cabeza. Padecía alucinaciones y pesadillas en el escondite. Entendí escaparlas corriendo más lejos.

Atravesé el lodazal cubierto de juncos largos, amplectivos, y salí a un segundo desierto. Me abstenía de encender fogata por miedo de ser alcanzado.

Me acostaba a la intemperie, entumecido por el frío. Entreveía los mandaderos de mis verdugos metódicos. Me seguían a caballo, socorridos de perros negros, de ojos de fuego y ladrido feroz. Los jinetes ostentaban, de penacho, el hopo de una ardita.

Divisé, al pisar la frontera, la lumbre del asilo, y corrí a agazaparme a los pies de mi dios.

Su imagen sedente escucha con los ojos bajos y sonríe con dulzura.

José Ramos Sucre manifiesta una profunda y apasionada forma de desentrañar el dolor y sufrimiento que consigue atormentar a muchos: la vida misma, por medio de su poema Preludio. Un personaje totalmente atormentado, se expresa desgastado y recurre a la muerte como su única vía de escape.

Por otra parte El fugitivo se describe en un entorno similar (negativo) pero donde el sufrimiento es causado por un factor puntual, la sociedad. No muy recurrente en el texto, pero si persistente en sus palabras, que describen miedos y paranoias. Para su desarrollo, ofrece a la mente, un trabajo de reconstruir hechos, prometidos en salpicados datos; de esta manera permiten generarnos varias dudas. ¿A que le huye? ¿Por qué le huye? Sin embargo, la esperanza brota para sí mismo una vez que pisa frontera, que quizás sea su tierra, debido a la analogía, que dentro de tanta desdicha narrada, va referida a Dios.

Ramos Sucre muestra una constante afinidad por lo que perturba al ser humano. Sus dos poemas mencionados actúan como un espejo de su interior, un espejo que tal vez podamos relacionarlos con las causas de su muerte.


1 comentario:

  1. sin duda un poema para deleitarse impregnado del escape de lo mund(an)o, siempre le digo a mis alumnos que no traten de entender más allá de lo que puedan interpretar con Ramos Sucre, seria una pena decir: "lo entiendo".
    Alfonso Rodulfo

    ResponderEliminar