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Valera, Trujillo, Venezuela
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sábado, 14 de agosto de 2010

El Origen (Inception): Sueños y realidades

La incursión de una estructura cinematográfica innovadora y solida, se muestra en nuestros días algo distante. Un camino boscoso, lleno de obstáculos que dificultan la visión de una era prodigiosa pero al mismo tiempo confusa e impredecible. Se hace difícil esperar de Hollywood, una propuesta honestamente trabajada, que pueda obviar las pautas financieras como el ya trillado remake y el ahora repugnante 3D.

Christopher Nolan, el ya reconocido responsable de la nueva saga de Batman y reconocidas películas como Insomnia (2002), trae una propuesta única que se desorienta de los abundantes clichés. Se trata de Inception, traducida ridículamente en Hispanoamérica como El Origen.

Dominick Cobb es un ejecutivo que se ingresa al sueño de las personas, de manera ilegal, para extraer o incluir algún tipo de información. Cobb conforma un equipo de personas quienes le ayudan con el desarrollo de las operaciones, Arthur, Eames son sus nombres; incluyendo a Ariadne, una nueva integrante del grupo. La cosa se complica una vez que la empresa para la que trabajan cambia de dueño, esto hace que Cobb tome la iniciativa de dividir la compañía, por supuesto, el camino será difícil.

Los efectos especiales reconstruyen un riguroso trabajo de post-producción que aborda la conformación del libreto con estupendas escenas de acción, persecuciones, peleas e imágenes que ponen a prueba la capacidad de los sueños de la historia. Nolan aclaró que no quería abusar de los efectos para el film. Una considerable parte de la cinta no se sumerge en el material digital, lo que permite un admirable equilibrio visual.

El montaje acierta con un resultado auténtico; es difícil seguir la continuidad de la historia por la complejidad del tema, a pesar de ello, encontramos un esfuerzo por llevar un orden en el tono de la película. La música de Hans Zimmer es nuevamente la clave del ambiente narrativo, donde el entorno de los personajes se ve respaldado armoniosamente por las notas del mismo. En pocas palabras, atrapa al espectador en el contexto denso de la trama.

La ficha artística es indiscutiblemente de primera, cada uno de los actores representan con eficiente calidad a sus personajes. La interpretación de Leonardo Di Caprio en Inception demuestra su versatilidad y asombrosa capacidad de abordar un personaje complejo, inmerso en una situación que enfrenta sus sentimientos más intensos en una realidad reprimida. De nuevo se revela como un actor que insiste en dejar marcada su huella en el mundo del cine. Pandillas de Nueva York (2002), El Aviador (2004) y la Isla Siniestra (2010) fueron grandes experiencias para su evolución actoral, bajo la tutela de Scorsese. Ellen Page me impresionó por su espontaneidad y verosimilitud en Hard Candy (2005). La joven actriz no se ve opacada dentro de la línea de actores que la acompañan. Encarna a Ariadne, la nueva arquitecto del equipo, que desarrolla una relevancia fundamental para la historia. El resto del eficiente elenco lo conforman Ken Watanabe, Marion Cotillard, Cillian Purphy, Tom Berender y el ya recurrente en las películas de Nolan, Michel Caine.

Quizás hay algo en la película que no se apreció como en los otros film de Nolan: la pequeña pero significativa presencia del humor. Por lo general, están representadas en irónicas pero importantes escenas que ofrecen una pequeña porción de diversión dentro de una situación seria. En esta oportunidad, estas escenas no contienen la misma calidad que en sus obras pasadas. Tal vez estoy siendo demasiado riguroso al concentrarme en este detalle, pero lo creo conveniente para serenar un poco el laberinto de realidades y el contenido dramático.

Nolan es un director que piensa detenidamente lo que va a crear. Con el éxito de Batman Inicia (2005), recuperó totalmente al hombre murciélago tras haber sido ridiculizado por Schumacher; se le reconoció definitivamente como un director de masas. No quiero con esto ser ofensivo, por el contrario, aplaudo un trabajo transformador y honesto que genera la aceptación incondicional del público. Lo cierto es que no se deja abrumar por el éxito; en cambio, decide desviarse con El gran truco (2006) antes de retornar a Batman: The Dark Knight (2008).

Este nuevo mundo que Nolan recrea, con un guión ambicioso (realizado por él) pero lleno de una lógica absorbente, define lo que insistentemente ha venido haciendo desde que se introdujo a este mágico oficio: Un cine que reformula totalmente el thriller psicológico, llevándolo a otro nivel. En Memento (2000) cuya propuesta calculadora conserva una historia que involucra hasta el fondo, la capacidad de la mente humana. En Insomnia (2002) donde la culpabilidad introduce un giro determinante para la reacción cerebral de los personajes. Todo un camino de permanencia y constancia que le ha permitido mejorar en cada nuevo proyecto. Inception es el fin de ese camino, hasta ahora.



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miércoles, 11 de agosto de 2010

El Regreso: Pasiones encontradas

La deslumbrante idea de hacer una película que contenga pocas exigencias en cuanto a su producción, se transforma en algo arduo y pesado. Pocas veces envuelve una historia en donde la conformación del guión y las actuaciones determinan las razones por las que será recordada.

Innumerables películas nos dan una lección sobre ello, desde aquel ejemplo del comportamiento de una reducida sociedad en ¿A quién ama Gilbert Grape? (1993), hasta de quien quiero hablar hoy, El Regreso (2004). Una película rusa del director Andrey Zvyagintsev. Merecedora de prestigiados premios como el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia y Premio a la película revelación en el los Premios de Cine Europeos.

Dos niños, Andrey e Iván se encuentran en una inesperada tarea, su padre que ha estado ausente durante 12 años, regresa a su hogar para pasar más tiempo con sus hijos. Desde el comienzo, ambos personajes tienen una reacción distinta con respecto al retorno del hombre. Andrey se entusiasma con la idea de compartir y aprovechar el perdido integrante de la familia. Mientras que Iván se muestra distante y rencoroso; le es difícil aceptar este nuevo cambio.

Los niños van reconociendo el temperamento de su apático y en ocasiones, cruel padre. Poco a poco la historia nos envuelve incesantemente. Contiene una narración pausada pero continua, llena de tensión y suspenso. La poca música de las escenas, mejor dicho, el silencio de las escenas, recrea una atmosfera pesada que recae sobre el comportamiento de los personajes.

Encuentro tres elementos que hacen de esta película una obra completamente extraordinaria.

En primer lugar, en cuanto al factor técnico se refiere y recobra el papel artístico que le corresponde, la dirección de fotografía; a cargo de Mikhail Kritchman. Ayuda a experimentar esa sensación de angustia dentro de la abundante tranquilidad. El desplazamiento de cámara retrata los asombrosos bosques de Rusia y sus lagos, incluido el Lago Ladoga.

Un guión de Vladimir Moiseenko y Alexander Novototsky que define un trabajo solido y creíble. Reconstruye una trama impecable, donde los personajes son víctimas del enigma que experimentan diariamente, sumergiéndose en un mar de dudas y caprichos.

Y por último y no menos importante, la interpretación de Ivan Dobronravov como Ivan, el hijo menor. Se me dificultan las palabras, las frases y los adjetivos que deslumbran, con cada escena, la actuación que el muchacho ejecuta. Descubre una inmensa sensibilidad humana, sincera como la historia misma y verosímil para su estructura narrativa. Es lo que mantiene los ojos sumergidos en un libreto magistralmente fabricado.

Dificulto que recuerde el nombre de estos personajes, por la complejidad de su idioma. Pero es imposible olvidar a tan eficiente cinta. Aplaudo la idea de maravillarnos con este tipo de films, que nos recuerdan, a pesar de ese inagotable bombardeo vacio, trivial y cegador, que el cine se ha creado para hacer de ello un incuestionable arte visual.

SOPILER: Para la parte final de la película, vemos que exhiben las fotos del viaje que tienen los niños con el padre. Curiosamente, interpreto esta acción como una metáfora, en donde se esconde una cruda realidad detrás de una conformación de imágenes, la de las fotografías. Es intrigante también, el hecho de que el padre no sale en ninguna, como si el viaje lo hubiesen realizado solo los muchachos. Inquietante dato que aporta inexactitud a la historia, pero que debe ser fundamental para reconocer nuestra interpretación.


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domingo, 8 de agosto de 2010

Cheila, una casa pa´maita: La mujer en el cuerpo de un hombre

La transexualidad es vista en muchos países con desprecio o como tabú. En la mayoría de los casos, estas personas son objeto de burla. Incontables son los problemas que afrontan debido a su condición en el campo social. Pero ¿qué ocurre antes? ¿Qué ocurre cuando esas personas viran, con dificultad, el rumbo de sus vidas para ser felices? Este es el planteamiento de Cheila: una casa pa´ maita (2009). Película dirigida por el venezolano Eduardo Barbarena.

La cinta revela un segmento de la vida de Cheila, una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre. Esta casi mujer, regresa de Canadá a su país natal, Venezuela. Piensa pedirle ayuda a su madre ya que pretende completar su transformación femenina. Cheila, previamente y con mucho esfuerzo, le ha obsequiado una casa a su mamá y a su abuela. Ya en el lugar, una sorpresa la deja boquiabierta; el regalo se ha convertido en un eje de concentración humano. Todos sus hermanos se han apoderado del hogar. El caos y la discordia reinan en la vivienda.

El guión, elaborado por el dramaturgo Elio Palencia, fue inicialmente una obra de teatro llamada “La Quinta Dayana”, protagonizada por Elaiza Gil, Henry Soto, Francis Romero, Marisol Matheus, Liliana Meléndez y Mabe Hernández. Posteriormente surge la idea de la adaptación cinematográfica.

Palencia comparte, en el tercer evento de la Fábrica Audiovisual (2010), que la idea de haber trasladado la trama al cine era magnífica. Los recursos de este arte permiten desglosar de manera más entretenida la historia. Como la aplicación de los flashback, que enriquecen el argumento narrativo.

Eduardo Barbarena soporta la trama con la particularidad de la familia típica venezolana: fiestera y mamadora de gallo. Permite al espectador nacional, identificarse nuevamente, con el contexto y sus integrantes. El elenco lo conforman José Manuel Suárez, Aura Rivas, Like Grande, Freddy Aquino.

La actriz y transexual colombiana Endry Cardeño representa a Cheila con una apasionada interpretación, que representa la relación de Cardeño con su papel; ya que se encuentran en la misma situación. El apoyo del libreto refuerza la integridad de su personaje y recrea sus escenas con un melodrama auténtico.

Violeta Alemán, la actriz que personifica a la madre de Cheila, resulta ser muy emblemática dentro del núcleo familiar. Sus sentimientos se encuentran en una rigurosa confrontación moral frente a los principios sociales. A pesar de ser una víctima de sus errores (tiene la casa llena de hijos vagos) permanece su carácter severo y poco flexible hacia Cheila.

El film arrasó en el Festival de Cine Venezolano de Mérida 2009 con seis premios, en las categorías: Mejor película, Mejor Guión (Elio Palencia), Mejor Dirección, Mejor Actriz (Endry Cardeño), Mejor Actriz de Reparto (Violeta Alemán) y Premio del Público. Lo que incrementó la popularidad de la cinta.

El resultado es plasmar el esfuerzo incansable de un ser dispuesto a superar los obstáculos que le añade la vida. Un melodrama que deja al descubierto un tema tabú que poco a poco se descubre a sí mismo como un hecho imposible de reprimir al instinto humano. La moraleja apunta a reconocer el costo de la felicidad y que es imposible llegar a ella sin voluntad.