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Valera, Trujillo, Venezuela
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jueves, 7 de octubre de 2010

Habana Eva: Locura de amor en la Habana

Creo haber comentado hace poco que las historias de amor en el cine, especialmente el género comedia-romántica, resultan poco verosímiles en muchos casos, ya que es poco recurrente ver en ellas algo particular, donde los afamados clichés que las han conformado no sean tan insistentes al punto de ser no aptos para diabéticos (sin querer ofender). Mejor imposible (1997) y Annie Hall (1977), por el contrario, son estupendos ejemplos donde el humor es tomado en serio.

Sinopsis: Eva es una costurera que sueña con diseñar la ropa que quiere, pero su trabajo y su jefa se lo impiden. Un día después del trabajo, mientras transita por las calles de la Habana, se topa con Jorge, un fotógrafo extranjero que provocará numerosas vueltas en la vida de la joven.

Habana Eva comienza con un tono fresco debido a la historia que plantea. De entrada sabemos lo que la película plantea: un film entretenido que por medio de diversos escenarios encontramos una parodiada analogía con la realidad que vivimos. Junto a esto se carga de una dosis de irreverencia femenina, que se enfrenta a la atormentada situación que vive su personaje principal.

Prakriti Maduro nos convence de la nacionalidad de Eva. A pesar de ser venezolana, domina con naturalidad la estructura de su personaje, haciéndolo ameno y simpático. La sensibilidad de Prakriti la encontramos en ese rostro tierno y risueño, complemento que transmite ese papel lleno de angustias y confusiones que las féminas acostumbran sobrellevar. Por otra parte, Juan Carlos García no encaja en el reparto de actores por una razón simple: su interpretación no se desliga de la telenovela. La actuación en el cine, teatro y la televisión producen resultados totalmente distintos. Por lo que su labor no abarca con suficiente firmeza sus escenas y resultan algo flojas.

En la filmografía de Fina Torres existe diversidad. No olvidemos Oriana (1985) que le valió el galardón Cámera d´Or del Festival de Cannes, donde la temática circula por un pasaje más reflexivo, nostálgico, lúgubre; por supuesto, el amor como argumento fundamental. La comedia romántica Las mujeres arriba (2000), con Penélope Cruz, mostró una faceta distinta a la previamente mencionada, que es la que actualmente sigue abordando en Habana Eva.

Desde su apertura hasta el instante donde el personaje de Juan Carlos García (Jorge) regresa a Venezuela, la película se muestra bastante entretenida, convincente, seductora. Pero posterior a eso, la cinta vira totalmente. La narración y el ritmo de la misma se convierten en algo disparatado. La historia pierde fuerza y se sumerge en diversas escenas y situaciones realmente innecesarias para la vida de los protagonistas, sin aportar nada al argumento inicial. Incluso, la jerarquía de los personajes dentro de la historia queda ambigua a tal punto de no encontrar equilibrio en ninguno ellos.

Tal vez haya sido esa la intensión de Torres, implementar algo impactante en el climax de su film, una especie de giro impredecible. Pero algunos elementos son expuesto de forma tan abrupta que no se logra una solida armonía con lo anteriormente expuesto. Por referirme a un caso particular, el sorpresivo elemento fantasioso-sobrenatural, que no se ajusta al tono que viene describiendo; a diferencia de Las mujeres arriba (2000) donde se instaura desde el inicio.

Pese a las cosas que no me convencieron, disfruté Habana Eva hasta su final. A pesar de quedar esperando un poco más del trabajo de Fina Torres (ya que sus cintas previas han sido menos dispersas y más elocuentes) anhelo tener la posibilidad de apreciar más de su futura filmografía que siempre nos mantiene expectantes.

TRAILER

martes, 5 de octubre de 2010

Robots en España

Fuente

Pocas veces asigno información en mi blog debido a que lo tengo dirigido para mis artículos; ya sean de cine, opinión, crónicas, etc, etc, etc.

Pero en esta ocasión, como alguna que otra pasada, quiero hacer una excepción y compartir el tráiler de Eva, un film español, dirigido por Kike Maíllo y próximo a estrenarse en el 2011. La cinta cuenta la historia de un niño robot fabricado por un Ingeniero Cibernético.

Disfruten esta pequeña muestra de la película.

HAZ CLICK AQUÍ PARA VER EL TRAILER


sábado, 2 de octubre de 2010

Los amantes de Montparnasse: La complejidad del arte

Poco puedo hablar sobre las “películas viejas”. Son importantes e indispensables para lo que existe hoy en día; pero indudablemente tendría que sumergirme de manera más profunda a estas cintas para hacer un artículo mejor argumentado. He podido apreciar grandes clásicos como El último dictador (1940), Casa Blanca (1942) o Un tranvía llamado deseo (1951) y espero que pronto, el número pueda incrementar.

La película Los amantes de Montparnasse (1958) de Jacques Becker revela un tramo de la vida del artista Amedeo Modigliani. Las virtudes de este pintor están rodeadas de innumerables desdichas en las que recae constantemente. La expectativa cambia un poco cuando Rosalie llega a su vida, pero se dará cuenta de que su condición es tan intensa, que su pequeño anhelo no será suficiente.

La película refleja el concepto de arte del protagonista. A medida que se desarrolla, notamos en él un problema de inspiración a causa de los vicios, el sexo y el alcohol que lo han consumido. Aunque por otra parte, también vemos que el resultado de tan desdichada vida proporciona giros positivos en algunos casos.

La selección de actores, genera para el film, una convincente verosimilitud en los personajes. Gérard Séty representa al poeta Léopold Sborowsky, el fiel compañero de Modi, con una naturalidad que deslumbra. Gérard Philipe quien protagoniza la cinta, logra personificar a ese gran artista que transmite algo especial por medio de sus obras, pese a la estela de errores que van dejando sus defectos a medida que pasa el tiempo.

La hermosa Anouk Aimée es Rosalie, su incuestionable amor eterno. Por un instante, parece ser la esperanza, la pieza faltante del rompecabezas de la vida de Modigliani; aunque lo que perturba al artista se torna tan intenso que la felicidad insiste en alejarse de ellos. Para el enamoramiento, en el film se aprecia esa técnica clásica de las películas de los 40s y 50s, donde las caricias y gestos son bien cuidados. Quizás se note algo sobre actuado. Aunque tal vez sea la influencia que ejercía el teatro en el cine, donde el séptimo arte evolucionaba en el área actoral.

Sin duda, la película pareciera crear un vínculo o relación entre Modigliani y Van Gogh. No tanto por el honesto dialogo que tiene el protagonista con un rico norteamericano que pretende comprar sus obras; en donde le habla de Van Gogh y su perspectiva sobre la vida y el arte. Es más bien lo que experimenta su identidad existencialista, como también la cruel acción de reconocer su trabajo después de su muerte.

Los amantes de Montparnasse (1958) es una película digna de recordar para quienes les apasiona el cine clásico; y más aun, es una lección de lo que es el verdadero arte, que suele ser confundido y malinterpretado por tantas personas hoy en día.