Datos personales

Mi foto
Valera, Trujillo, Venezuela
Bienvenidos. Mi interés es compartir lo que hago a través de este medio; ya sean comentarios cinematográficos, artículos de opinión, crónicas y afines. Agradecería sus opiniones y sugerencias. Gracias

viernes, 16 de julio de 2010

El nombre de la Rosa: Contra el dominio

La diversidad está llena de muchas virtudes, aunque también de infinidad de penas. Una de ellas es la complejidad que causa el tema de la religión. El nombre de la rosa (1986) es una demostración de lo que el hombre, una vez que pertenece a determinados regímenes, utiliza el poder para imponerse sobre aquellos que desconocen los abusos de la sociedad; en la mayoría de los casos, con la historia de testigo, gente inocente.

Jean-Jacques Annaud lleva al cine la novela homónima de Humberto Eco, con un formato de dirección impresionante. Un guion cuidadosamente adaptado y actuaciones indiscutiblemente verosímiles y apasionadas.

William of Ockham y Adso de Melk, dos monjes llegan a una Abadía (convento) en Italia, durante 1327, con el fin de investigar las causas de la muerte de un fraile. Durante su estadía, la cantidad de muertes aumentan; lo que hace que la trama se adentre en un profundo enigma surtido por el misterio y el poder de conocimiento.

La narración tiene, por así decirlo, un toque de cine policiaco, debido a la tarea que se le asigna a William of Ockham (Sean Connery), cuyas acciones retratan un rompecabezas hermético pero bien construido. Hay un gran trabajo de montaje, que narra equilibradamente la propuesta.

La música es trepidante y absorbe a quienes perciben la obra en ese ambiente denso, poético, lúgubre y misterioso. Eso sin contar las excelentes interpretaciones de sus protagonistas. Sean Connery y Christian Slater se complementan como un dúo honesto; queda reflejada esa amistad que comparten por encima de su condición de maestro y novicio.

El arte representa un excelente trabajo de producción, cuidando detalles en toda la escenografía que ambientan eficazmente el modo de vida de aquella época. El humor recobra un papel muy importante en el film; dentro del tumultuoso debate y desprecio por la risa. Irónicamente los diálogos están llenos de retoques cómicos y roces de sarcasmo.

Creo que Ron Perlman quien interpreta a Salvatore, un deformado monje jorobado, acierta con la metafórica imperfección de la vida. Su actuación es impecable y creo, saliéndome un poco del tema, que es uno de esos actores de reparto (obviando su trabajo en Hellboy) que de alguna forma termina en un rol más protagónico debido a su esfuerzo y credibilidad. Steve Buscemi y Christopher Walken son otros ejemplos de ello.

Volvemos. Es algo extensa, pero no puedo negar que mis ojos no dejaron de ver la pantalla. Excelente el resultado de El nombre de la rosa. Recomendado para aquellos que tienen la inteligencia suficiente como para cuestionar los “poderes religiosos” y sobre todo, el poder de la Iglesia Católica.

TRAILER

miércoles, 14 de julio de 2010

The Quick and the Dead: Honor, amor y venganza

He visto pocos western, y sé que su origen en Norteamérica generó una revelación en cuanto a las cintas de aventuras. La lista es muy extensa, pero todavía tengo en la mira a El bueno, el malo y el feo (1966) de Sergio Leone. Es un clásico de este género.

Sin embargo, un western en particular siempre ha sido de mi asombro, desde niño, hasta donde recuerdo. Entonces quisiera darle el espacio que creo que se merece en mi pequeño blog. Hablo de Rápida y mortal (1995), una película de Sam Raimi. Protagonizado por Gene Hackman, Sharon Stone, Russel Crowe y Leonardo DiCaprio. Un film que logré ver hace unos días. Curiosamente a las 4:00 am, cuando ya me iba a acostar. A pesar de ello, amanecí viendo la película y patenticé de nuevo mi gusto por su historia.

Una vaquera llega a un pequeño pueblo donde se inicia una competencia de duelos. Aunque su intensión se alimenta de venganza. A medida de que el evento va avanzando la tensión crece entre los participantes. Cada uno con una historia que traza diferentes horizontes, pero que se acumulan en este pequeño poblado dominado indignamente por Herod (Gene Hackman); aparentemente el Marshall que garantiza su “seguridad”.

Es notable la intención de entretenimiento. Pero no cualquier entretenimiento. Este se construye con dinámicos diálogos que son bien manejados por los actores. Sub-tramas que escudriñan en la imaginación del espectador. Aportes discretos de humor y sarcasmos.

Para ser franco, son los personajes quienes hacen la trama interesante, a pesar de los protagonistas y antagonistas principales, hay personajes secundarios como Hanlon, Cantrell y Scars que no son fuertemente explotados, cumplen con su objetivo de llamar y enriquecer la cinta. Incluso el cantinero y su hija Katie tienen algunas escenas vivas de una ternura y crueldad indiscutibles.

Sam Raimi demuestra una gran capacidad narrativa, entrelaza hechos de la realidad que recrea con algunos Flashback repentinos, claves para la trama. El personaje de Ellen interpretado por Sharon Stone se encuentra en un círculo de tortura, al mezclar la pasión con esa idea de saldar una cuenta. Un hecho de gran peso para un pasado infructuoso y dramático.

La película recrea una densa atmosfera en la que se concibe la lealtad, el amor, deshonra, la deshonestidad e hipocresía. Una gama de dificultades para nuestros personajes principales. Vemos a un Leonardo DiCaprio haciendo un excelente trabajo como The Kid, haciendo atributo a sus facciones y su muy corta edad. Rusel Crowe se muestra sombrío y sufrido. Como si le costara. Aunque creo quien merece el mayor crédito en cuanto a su desempeño como actor fue Gene Hackman, esa actitud malvada y pretenciosa edifica un villano muy bien pensado, que hace lo que quiere y considera correcto. Sharon Stone despierta pocas mentes apasiónales en esa oportunidad. Pero por ser la única mujer del evento y por ende la única protagonista femenina, creo que trabajan como una pareja perfecta ambos atributos.

Algo que me achicharra el corazón son las melodías del soundtrack, que aportan esa indiscutible imponencia de las “películas de vaqueros”. Gracias Alan Silvestri.

No tengo más nada que decir. Creo que mi sentimiento por esta película, que desde niño está haciendo estragos, como ya dije, hace de Raimi un gran director, a pesar de que me haya decepcionado con Spider-Man 3 (2007).

TRAILER

martes, 13 de julio de 2010

Cuando quiero llorar no lloro

No había hecho ningún comentario cinematográfico relacionado con el cine nacional y creo que sería una buena forma de comenzar esta idea con la película que inició el boom llamado Nuevo Cine Venezolano, Cuando quiero llorar no lloro (1973) basada en la novela homónima del escritor venezolano Miguel Otero Silva. Dirigida por Mauricio Walerstein.

Tres jóvenes que nacen el mismo día. Todos son curiosamente nombrados Victorino. Una vez que cumplen 18 años, el film nos revela la vida de cada uno de ellos, quienes forman parte de distintos estratos sociales. Su contexto enfoca sus características sociales, políticas y culturales. Cada joven se encamina por un rumbo perdido e inútil, lo que deja entender que sin importar la posición económica a la que pertenecen, pueden estar llenos de la misma inseguridad, ociosidad e inmadurez que distingue a un adolescente.

Las actuaciones pueden que sean muy sobre actuadas en algunos casos, salvo una que otra excepción de los ya reconocidos Miguel Angel Landa y Orlando Urdaneta. Pero es un detalle que encuentro repetido en otro film venezolano Soy un Delincuente. Algunas interpretaciones son pocos convincentes, incluso las escenas eróticas pasan a ser ridículas en vez de ser sensuales. Recuerdo en el documental “La edad de oro del cine venezolano” en donde Elba Escobar hacia una reflexión en cuanto a la forma de actuar de ese entonces. Ella decía algo así como “había una etapa de transición, de el “actuar” al ser”. Quizás estas entregas forman parte de esa etapa de transición.

Ahora, la percepción que tuve de la novela cuando la leí no fue exactamente la misma (algunas escenas me las imaginaba en otro ambiente y/o tensión) debo reconocer que me gustó muchísimo la visión de Walerstein. Bastante fiel a la historia original, además de tener un poco de esa narración discordante que MOS manea en la obra literaria. Un guion adaptado por el gran Román Chalbaud y al mismo Walerstein. Diálogos debidamente expresados (creo que una sola grosería, para el prejuicio)

SOPILER: Hay escenas muy interesantes, pero creo que una en particular deja demostrado un excelente trabajo de dirección. Hablo del tiroteo en donde se encuentra Victorino Perdomo con su banda después de robar un banco. El desplazamiento de cámara, cuidando los detalles de las heridas y escombros. La música de “camión de helados” que genera un contraste paradójico. Anexándole la propuesta de cámara lenta que extiende arropa la agonía de lo que ocurre. Todo este conjunto es el reflejo de un trabajo, quizás experimental para la época, pero que asombra su resultado emocional y melodramático.

PD: no vi ninguna de las telenovelas basadas en el libro de MOS, llamada simplemente Los Victorinos. Ni la última versión del 2009-2010, ni mucho menos la de 1990. Aunque por lo poco que leí y pude observar, cambiaron, o más bien agregaron muchos fragmentos a la trama original, hasta incluyen un 4to Victorino. No me animo en saber más de ello.

Encomiendo la cinta para los que aprecian el cine nacional. Y a los que no les gusta o han visto muy poco de él, pues creo que deben hacer un poco de esfuerzo para apreciar y reconocer lo que se hace aquí. Durante esta época (70s y 80s) el cine impactó la nación. Hoy en día, pide a gritos volver hacer lo mismo.